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Cuero

material de origen vacuno sometido a un proceso de curtición vegetal, una metodología tradicional que prescinde por completo de agentes químicos sintéticos como las sales de cromo. La estabilización de la dermis animal se logra mediante el uso exclusivo de taninos orgánicos extraídos de cortezas de árboles y frutos, como el quebracho y la acacia. El proceso de manufactura contempla un corte preciso y técnicas de ensamble específicas que respetan la elasticidad y la dirección de la fibra dérmica.Propiedades Físicas y Comportamiento EstructuralDesde una perspectiva mecánica, el cuero de curtido vegetal posee un alto coeficiente de resistencia a la tracción, la flexión y el desgarro. Su estructura molecular mantiene la porosidad y la flexibilidad natural del colágeno, lo que le permite disipar tensiones mecánicas de forma eficiente sin sufrir roturas. Al ser un material higroscópico y maleable, responde de manera gradual al uso y al entorno; sin embargo, conserva su rigidez estructural original gracias a la densidad que aporta el proceso de fijación por taninos. Con el paso del tiempo, el material desarrolla de forma autónoma una pátina protectora que incrementa su resistencia al desgaste superficial.Acabados Estéticos y Expresión en el DiseñoLa superficie expone las variaciones cromáticas, marcas y texturas genuinas que caracterizan a la piel animal, otorgando una identidad visual heterogénea a cada pieza. Al no contar con selladores plásticos o lacas sintéticas oclusivas, el material manifiesta una terminación mate y una textura sedosa de alta calidad. Los bordes y cantos se someten a un proceso de bruñido mecánico para compactar las fibras expuestas. La interacción de este material con el entorno es dinámica: la exposición a la luz ambiental, la humedad y el contacto físico modifican progresivamente sus tonalidades hacia matices más oscuros, acentuando la volumetría y el carácter minimalista del producto.Circularidad e Inercia AmbientalLa dimensión ecológica de este componente se fundamenta en su carácter orgánico y en el uso de insumos de base biológica durante su procesamiento. Al evitar el uso de metales pesados en la etapa de curtido, los efluentes y subproductos del taller de manufactura reducen drásticamente la huella de contaminación química. Los descartes técnicos derivados del patronaje se recuperan para la confección de piezas complementarias de menor escala. Una vez finalizado el ciclo de vida operativo del objeto, el material mantiene una condición biodegradable y compostable, reintegrándose al entorno de manera natural y sin desprender compuestos tóxicos.

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